
El Gobierno atraviesa un momento delicado tanto en lo político como en lo económico, con tensiones institucionales de fondo y una inflación que muestra signos de aceleración también durante marzo. Sin embargo, el alza de precios ya no ocupa el primer lugar entre las inquietudes ciudadanas.
Según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, elaborada entre el 10 y el 17 de marzo de 2026 sobre más de mil personas ponderadas por el voto de 2025, los bajos salarios, la falta de trabajo y la corrupción lideran el ranking de problemas que afectan a la sociedad argentina.
Los bajos salarios se ubican en el primer puesto con el 37% de las menciones. Esta preocupación es mayor entre las mujeres (38%) que entre los hombres (35%), alcanza su pico en la clase media alta (41%) y entre la generación X, de 44 a 59 años (39%). Según el voto en 2023, el 40% de quienes eligieron a Sergio Massa la señala como principal problema, frente al 32% de los votantes de Javier Milei.

La falta de trabajo se ubica en segundo lugar con el 36%. Aquí también predomina ligeramente entre las mujeres (37%) respecto de los hombres (35%), y se acentúa en la clase baja (38%) y en la generación X. Entre los votantes de Myriam Bregman llega al 51%, mientras que entre los de Milei se reduce al 33%.
La corrupción ocupa el tercer lugar con el 33%. Esta inquietud es más marcada entre los hombres (36%) que entre las mujeres (29%), y predomina en la clase alta (38%) frente al 29% en los sectores de menores recursos. Entre los votantes de Milei y de Patricia Bullrich alcanza el 32%, y sube al 39% entre los de Juan Schiaretti.
Estos tres ejes superan a la inseguridad (30%) y a la pobreza (27%). La inflación, que venía registrando una tendencia alcista desde julio y se ubicó en 2,9% en enero y febrero, solo alcanza el 20% de las respuestas.
El informe destaca que el empleo y la remuneración se consolidaron como ejes transversales de malestar en todos los grupos sociales, con escasas diferencias por género, clase o generación. Esta transversalidad también se observa entre votantes de distintas fuerzas políticas, lo que indica una coincidencia amplia más allá de las divisiones partidarias.
Insatisfacción
En comparación con mediciones anteriores, la falta de trabajo creció seis puntos porcentuales, mientras que la inflación subió cinco puntos. Los bajos salarios se mantuvieron estables como la principal preocupación.
La encuesta también registra un alto nivel de insatisfacción con la marcha general del país: solo el 33% de los consultados se manifestó satisfecho, lo que representa una caída de siete puntos respecto de noviembre de 2025. El 65% se declaró insatisfecho.
La desaprobación presidencial alcanzó el 59%, siete puntos más que en la medición previa, mientras que la aprobación se ubicó en el 38%. Este nivel es inferior al que registraba Mauricio Macri en un punto similar de su mandato y duplica el de Alberto Fernández.
Respecto de la evolución reciente, el 56% considera que la situación del país empeoró en el último año, contra solo el 13% que percibe una mejora. De cara al futuro, el 46% estima que empeorará en los próximos doce meses, mientras que el 30% espera una mejora. Los votantes oficialistas expresan mayores expectativas positivas, en contraste con los opositores.

En la imagen de figuras políticas, Javier Milei registra el mayor porcentaje de imagen positiva bruta con el 38%, seguido por Patricia Bullrich (36%) y Myriam Bregman (33%). Ningún dirigente logra un diferencial positivo. Karina Milei presenta el mayor rechazo, con un diferencial negativo de -50%.
Entre las políticas públicas, Defensa, Política Exterior y Economía obtienen los mejores puntajes de satisfacción, aunque en todos los casos prevalece la insatisfacción. Obras Públicas registra el nivel más bajo, con apenas el 20%.
Los científicos, las PyMEs y los ambientalistas aparecen como los actores mejor valorados, mientras que los partidos políticos y los sindicatos mantienen los índices más altos de imagen negativa.
El relevamiento concluye que el empleo y los salarios se han instalado como las variables concretas del día a día que dominan la agenda pública, reconfigurando el lugar que ocupaban tradicionalmente la inflación y la inseguridad.